Versos gnómicos


Te vi crecer como un árbol
Eternidad inefable;
Te vi endurecerte como un mármol,
Realidad inenarrable.

Prodigio cuyo nombre se me escapa,
Granito demasiado duro para el cincel,
Felicidad compartida por el pájaro
Y por el agua que el perro lame.

¡Secreto que debemos saber y callar!
Todo lo que dura pasa;
El cielo estrellado se aligera
Y la tierra gira bajo mis pies.

¡Sonrían, yacientes muertos!
Todo lo que pasa queda;
Del negro grano de las rocas están hechas
Las briznas más delgadas del prado.