XXI

Soy el poeta del Cuerpo y soy el poeta del Alma,
Los placeres del cielo están conmigo y los tormentos del
infierno están conmigo,
A los primeros los injerto e incremento en mí mismo, a
los segundos los traduzco a una nueva lengua.

Soy el poeta de la mujer al igual que el del hombre,
Y digo que es tan grande ser mujer como ser hombre,
Y digo que nada es tan grande como la madre de los
hombres.

Entono el canto de la expansión y de la soberbia,
Hemos vivido caídas y desprecios suficientes,
Y muestro que el tamaño es tan sólo crecimiento.

¿Has superado a los demás? ¿eres tú el Presidente?
No importa; todos llegarán ahí e irán más lejos.

Soy el que camina con la noche tierna y creciente,
Invoco a la tierra y al mar semienvueltos por la noche.

¡Noche, cíñeme a tu pecho desnudo —cíñeme, noche
magnética y fecunda!
¡Noche de los vientos del sur —noche de grandes y escasas
estrellas!
¡Noche tranquila que me invita —noche de verano loca
y desnuda!

¡Sonríe, oh tierra voluptuosa de aliento fresco!
¡Tierra de árboles soñolientos y líquidos!
¡Tierra de crepúsculos muertos —tierra de cumbres
envueltas en la niebla!
¡Tierra del fluir cristalino de la luna llena recién teñida
de azul!
¡Tierra del brillo y de la sombra que jaspean la corriente
del río!
¡Tierra del gris límpido de las nubes que brillan y se
aclaran para mí!
¡Tierra vertiginosa y yacente —tierra rica de manzanos
en flor!
Sonríe, que tu amante llega.

¡Pródiga, me has dado amor —y amor te devuelvo!
¡Oh, amor apasionado e inefable!