II

Las casas y las habitaciones impregnadas de perfumes, los
estantes invadidos de perfumes,
Yo mismo aspiro la fragancia y la conozco y me gusta,
Su esencia me embriagaría, pero no lo permitiré.
La atmósfera no es un perfume, no tiene el gusto de la
esencia, es inodora,
Siempre ha sido destinada para mi boca, estoy enamorado
de ella,
Iré a la orilla del río junto al bosque, me quitaré el disfraz,
me desnudaré,
Ansío con locura sentir su contacto.

El vaho de mi aliento,
Ecos, ondas, rumor del murmullo, raíz-amor, hilos de seda,
horca y vid,
Mi respiración e inspiración, el latido de mi corazón, el
paso de sangre y aire por mis pulmones,
El olor de las hojas verdes y de las hojas secas, y de la
playa y de las oscuras rocas marinas, y del heno en el
granero,
El sonido de las palabras que vomita mi voz, perdidas en
los remolinos del viento,
Besos instantáneos, algunos abrazos, el roce y opresión
de los pechos,
El juego de luz y sombra en los árboles al agitarse las
ramas flexibles,
El deleitarme solo o en el tumulto de las calles, o por
los campos y laderas,
La sensación de salud, la plenitud del mediodía, mi canto
al salir de la cama y saludar al sol.

¿Crees exagerado mil hectáreas? ¿crees exagerado el valor
de la tierra?
¿Te has esforzado tanto en aprender a leer?
¿Te has sentido muy orgulloso al asir el sentido de los
poemas?

Ven conmigo este día y esta noche, y poseerás el origen
de todos los poemas,
Poseerás lo bueno de la tierra y del sol (existen millones
de soles más),
Ya nunca aceptarás las cosas de segunda o de tercera
mano, ni mirarás a través de los ojos de los muertos,
ni te alimentarás de los espectros de los libros,
Tampoco mirarás a través de mis ojos, ni aceptarás lo que
te digo,
Escucharás lo que te llega de todas partes y lo filtrarás
a través de ti mismo.