Arde como fiera (1972)

 

Palabra
no me traiciones
no te me rompas a mitad del vuelo
prefiero que me enseñes
la forma de matarte
si no me das el hijo que yo quiero

*

Qué importa
esta cara de mártir barato
la inútil personal
cabrona muerte
huyo de mi posible santidad
quemo el templo
que mi propio dolor construye
corro sobre mis huesos
hasta llegar aquí
donde el dolor de todos
arde como fiera
como mar brutalmente humano

*

Muerdo mi propia sangre
diariamente
cada instante
pregunto a mis verdades
me escucho
con profunda desconfianza
toco a muerte
el íntimo tambor
a ver si no se rompe
con mi nombre
llamado traidor
al ojo
si no llega al subsuelo de la imagen
practico la acrobacia del yo mismo
en el fondo la vida es cuestión de saltos mortales

*

Por ejemplo esta tarde
podría meterme en mi gabardina
como dentro de una muerte
perfectamente diseñada
y andar y andar por las calles
resolviendo con oficio de fantasma
algunos crucigramas
que la soledad nos impone
o podría imitar
la bellísima libertad
de los perros sin dueño
pero uno
hay que aceptarlo
va teniendo reservas con el viento
lo importante sería
echar parejas con los relojes
tener un hambre de ciudades en las plantas
que los pies amaran toda la tierra
habría —pienso—
que enterrar la parte conservadora del pellejo
y desarrollar como locos auténticos
esta piel capaz, de crear su propia luz
y de verdad
que este crecer del hombre
y no hablo de sus huesos
es este viejo y nunca resuelto
problema de las dos pieles
yo pienso largamente en estas cosas
hablo con los demás
para saber si se trata
de una locura pública o privada
y me da algunas veces
un oceánico gusto
reconocer
ciertas familiaridades fantásticas
cierta identidad de insomnio
alguna sed increíblemente igual
les digo que podría echarme llave
y gabardina adentro
dejar que el corazón hiciera cuentas
y seguiría vagando
soñando abiertamente
y haciendo castillos y castillos
y castillos
hasta demostrar que el asesino no es el viento

*

Tengo ahora
nostalgia de yo mismo
y me quedo sin tiempo
en niño antiguo
y de verdad el pájaro es el pájaro
y un caballo de amor
el aire tiene
son las tres de la tarde
está lloviendo
mi padre habla del mar
siento los peces
mil novecientos livio
y era entonces
un cielo mío
vivo
ciertamente

*

Niño
el mundo y tus ojos se aman
vuelan hacia tu nombre mil puñales
no miras en el aire
las vivas avenidas que hace el llanto
cómo decirte niño
que hay un tigre envenenado y ciego
que te anda buscando
sueña niño sueña
sueña
mientras a nosotros
la muerte nos anuda la corbata

*

Ése era el rostro
el aire no podía
multiplicar su imagen
entre él y los espejos
las relaciones eran naturales
si alguna vez
la muerte quiso escribirle algo
su fiesta de raíz
su cielo celular
rompieron bellamente
la gris caligrafía
tirada por fantasmas
recuerdo algunas cosas
dos lagos diminutos
donde dormían peces y muchachas
de la boca salían
casi indistintamente
pájaros y palabras
tambor de Dios
antiguo río de ángeles
la lengua era un castillo tiernamente cerrado
recuerdo algunas cosas
el tiempo
es un caballo
que bebe y bebe imágenes
tren con sed de nosotros
va apagando distancias
y la memoria como siempre y siempre
se va entregando al amarillo viejo
hasta que las fotografías nos traicionan
pero así eran las cosas
más o menos éste es el rostro
el otro no lo encuentro

*

Hay hombres de callado apocalipsis
su tiempo es una lenta navaja de semanas
aman un aire muerto
y unas veces
se puede ver sobre sus ojos rotos
una enorme niñez asesinada

*

Empezaré diciendo
dos fantasmas
viven en la ciudad
por separado
exactamente sólo dos fantasmas
hablan de amor
miran pasar la vida
y a veces
hasta cantan
algo implacable los une
dos ríos son
y a la hora señalada
se tiran con sus siglos en la cama
no queda ni una gota de ellos mismos
se mueren tiernamente en la batalla
hacen otro universo en un instante
después
les da miedo
pavor
su propia ropa
ponerse el nombre
todo su fantasma

De
mi
ciudad
recuerdo
sobre todo
un reloj
donde
la muerte
le
habla
a sus habitantes
con aterradora
exactitud
desde
siempre