Nota introductoria

La de Aurora Reyes es una poesía compuesta con base en tres vertientes poderosas: un lirismo que en un momento dado se desprende de las aflicciones del yo para convertirse (segunda vertiente) en una actitud política, en una preocupación por el hombre colectivo en el reclamo legítimo de equidades sociales y un horario dignamente cumplido.

La tercera vertiente se encuentra en la retoma de simbologías y motivos precolombinos integrados con maestría a las leyes verbales de nuestro tiempo. Los viejos mitos, las antiguas lecturas del cosmos, despiertan hacia una renovada metáfora para integrar una obra tan peculiar que hizo decir en algún momento al poeta colombiano Germán Pardo García: "Aurora Reyes es la poetisa contemporánea de la América India".

En su antología Poetisas mexicanas del siglo XX, editada por la UNAM, Héctor Valdez señala: "Los años cuarentas constituyen la verdadera eclosión de la poesía femenina; surge un grupo compacto de poetisas que llega a nuestros días con una labor ininterrumpida y que poseen, además, un acento propio. Pertenecen a la misma generación de los escritores reunidos en torno a dos revistas fundamentales: Taller y Tierra Nueva, quienes continúan por nuevos rumbos la tradición poética de México".

Acto seguido, el investigador proporciona una lista de las poetisas consideradas dentro de esta eclosión y da los nombres de Guadalupe Amor, Rosario Castellanos, Dolores Castro, Emma Godoy, Margarita Paz Paredes y Aurora Reyes. "Estas dos últimas —nos dice el antologador— harán de la poesía una bandera revolucionaria en el sentido político."

Aurora Reyes nació el 9 de septiembre de 1908 en Hidalgo del Parral, Chihuahua. Desde muy temprana edad tuvo que abandonar su lugar de origen y enfrentarse con los más descarnados cuadros de miseria en la Ciudad de México. Esta historia se inicia en el momento en el que su abuelo, el general Bernardo Reyes, cae acribillado frente al Palacio Nacional con lo que da principio la llamada "Decena Trágica".

A raíz de estos acontecimientos se desata una persecución a muerte contra los descendientes cercanos del general que tuvieran cargo militar. El capitán León Reyes, padre de Aurora, tiene entonces que pasar a la clandestinidad mientras su familia viaja a la capital del país y se instala en uno de los barrios más pobres en aquel entonces, "La Lagunilla". La madre se dedica a hacer quesadillas que la niña (sobrina de don Alfonso Reyes) vende entre la gente más humilde. Ésa fue la primera visión que tuvo de su pueblo.

Ya adolescente ingresa a la Escuela Nacional Pre-paratoria; ahí, junto con Frida Kahlo, conoce a Diego Rivera con el que va a sostener una amistad que la convierte finalmente en la primera muralista mexicana, una amistad que sólo terminará con la muerte de Diego en 1957.

En 1947 edita el poemario Hombre de México y en 1953 entrega a la luz pública Humanos paisajes, del que Carlos Pellicer solía decir: "con este libro Aurora Reyes se coloca en un sitio privilegiado dentro de los poetas modernos".

¿Cuáles son las fuentes literarias de Aurora Reyes, cofundadora de la Liga de Escritores y Artistas Revolucionarios? Su estrecha amistad con Eulalia Guzmán la llevó al conocimiento de los textos mexicanos. Conocía los muchos puntos de vista con polémicas que estos trabajos provocaban en un México que habían sido abordadas las traducciones del náhuatl, lo que la hacía formar parte de —y en— las polémicas que estos trabajos provocaban en un México por esas fechas en plena ebullición de las corrientes nacionalistas.

En ese renglón, sus lecturas iban desde los poemas de Tecayehuatzin, hasta las obras de investigadores extranjeros, desentrañadores de la vida de los antiguos mexicanos, estudiosos como Soustelle y Vaillant, Séjourné y Katz pasando por los muchos textos de nacionales contemporáneos.

En el hemisferio complementario de su obra, Aurora Reyes fue una minuciosa lectora de los poetas españoles de la "Generación del 27"; es dueña de un manejo del epíteto que la emparienta con la poesía surrealista y vive con emoción la epopeya de los fundadores de esta corriente. En referencia a nombres concretos de nuestro acervo, algo tiene de Othón, algo de López Velarde. De Othón, en la lírica descripción del desierto; de López Velarde, en un tipo de versificación en el que el verso libre de pronto es sorprendido por líneas consonantadas (a veces asonantadas), de carácter aparentemente fácil, pero que ayuda eficazmente (en estos dos casos: A. R. y R. L. V.) a la polirritmia del poema. Está también la presencia latinoamericana de Porfirio Barba Jacob, "¡Acuarimántima Poeta!"

Con estos elementos describe como nadie su entorno humano y geográfico. En su poesía crece la fundamentalidad del paisaje. La palabra avanza, el paisaje triunfa hacia todos los puntos cardinales del poema para que en él y desde él habite el hombre su dual condición: raíz y astro.

Así es como llega a "La máscara desnuda", un poema primordial de la literatura mexicana, que requiere un estudio profundo que hasta la fecha no se ha realizado. Entre los poemas de gran aliento escritos en México, como "El Tajín", merece destacado sitio "La máscara desnuda" (Danza mexicana en cinco tiempos), poema con el tema-eje de la muerte, labrado con el pedernal y la obsidiana de una versificación principalmente alejandrino-endecasílaba que se rompe en el "Brindis intermedio" de estrictas diez sílabas por verso para acentuar el efecto —por el contraste— de una danza de muerte a huéhuetl y teponaztli plenos. "La máscara desnuda" es un imponente mural poético.

Aurora Reyes murió el 26 de abril de 1985 en la Ciudad de México. Sus cenizas descansan al pie de una magnolia que sembró en su casa de Coyoacán, calle de Xochicaltitla. En el tronco del árbol está pegada una placa de metal en donde se reproducen unos sencillos versos que ella escribió a la flor. Y como la poesía es magia, cuenta la leyenda que cada aniversario de su muerte, sus amigos, reunidos en torno del árbol, contemplan cómo en la altura se abre, "blanca y luminosa", una esplendorosa magnolia.


Roberto López Moreno