Vallejo habla con sus madres


                   ¿Por qué las madres se duelen de hallar envejecidos
                   a los hijos, si jamás la edad de ellos alcanzará
                   a la de ellas? ¿Y por qué, si los hijos, cuando
                   más se acaban, más se aproximan a los padres?
                                                    César Vallejo, El buen sentido

Blandengues y mimados,
carentes de carácter,
para la inmadurez consentida
hemos sido educados.

Terminamos haciendo daño.
Nunca afrontamos nada.

Pero el tiempo
acaba por ponerse de nuestro lado.
Lo que fue rubor y pena
se convierte en anécdota barata.

En consecuencia:
Déjame llorar como entonces.
Arrepentirme como antes.
Que estas palabras sólo afloren
si me desnudan al máximo.

Todo poema puede ser asco
pero también una voz muy leve
arrullándote despacio.
Diciendo “hasta mañana”.
Haciendo del miedo nada.

Sosténme en el aire
que me caigo.
Déjame flotar
entre tus brazos.
Bésame despacio,
Madre.