Pierre Jean Jouve



Selección, traducción y nota de Raúl Dorra



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Nota introductoria

Gran testigo de nuestro siglo, el escritor francés Pierre Jean Jouve —nacido en Arras en 1887 y muerto en París en 1976— ha construido a lo largo de una vida intensa y silenciosa una de las obras poéticas más singulares de la literatura contemporánea. Sus biógrafos —y el testimonio del propio poeta— reiteran que a la edad de 16 años, cuando se hallaba gravemente enfermo, su existencia fue iluminada por el descubrimiento de Mallarmé y desde entonces su amor por la música —único recurso de su sombría adolescencia— fue convertido en radiante y definitivo amor por la poesía. Pierre Jean Jouve será así con el tiempo el poeta de la apasionada intimidad pero, antes de serlo, soñará más bien con una poesía de “participación humana” inspirada en los principios del unanimismo. Esa poesía era la continuación de una actitud militante: durante la Primera Guerra Mundial, el poeta se había alistado como enfermero voluntario en un hospital militar donde contrajo graves enfermedades infecciosas; luego, durante la Segunda, apoyaría la fe combatiente y los ideales europeos que entonces estaban representados por la figura de De Gaulle, lo cual lo llevaría a componer una serie de poemas que se cuentan entre los mejores que produjo la Resistencia francesa. Sin embargo no sería esa forma de inspiración la llamada a satisfacerlo sino otra, más recóndita, aquella inspiración nacida de la soledad y de una meditación que siguió la huella de los grandes místicos: Francisco de Asís, Teresa de Ávila, Ruysbroeck el Admirable. En 1928, Pierre Jean Jouve decidió rechazar toda su producción publicada antes de 1924 por considerarla inauténtica, es decir porque se trataba de una obra no nacida de un religioso recogimiento. Así, el poeta sólo autorizó como suyos los poemas recogidos sucesivamente en Mystérieuses noces (1925), Nouvelles noces (1926), Le Paradis perdu (1929), Les Noces (1931), Sueur de sang (1935), Matière céleste (1937), Kyrie (1938), La Vierge de Paris (1944), Hymne (1947), Génie (1948), Diadème (1949), Ode (1950), Moires (1962), Ténèbres (1965) y otros incorporados, de 1964 a 1967, a sus Obras completas. A esta serie poética es necesario agregarle sus ensayos y sobre todo la producción novelística: Paulina 1880 (1925), Monde désert (1927), Hécate (1928), y Vagadu (1931). Entrecruzada a lo largo de diez años con la tarea poética, esta producción novelística es una minuciosa exploración de la intimidad femenina en la que el amor, el sacrificio, la lucha del espíritu en las fronteras de la vida y de la muerte destacan como temas centrales de relatos fascinados por el destino de mujeres extrañas, sobrecogedoramente reales.

A semejanza de su contemporáneo Saint-John Perse —con quien la crítica lo ha comparado a menudo—, la poesía de Pierre Jean Jouve está animada de un soplo profético y de esa visión totalizante de lo real que hace de la palabra un permanente “canto de reconocimiento al vasto mundo”. A diferencia de la de Saint-John Perse, sin embargo, esta poesía, más que “a sus soles y aguas, sus volcanes y abismos” se dirige “al íntimo corazón en abismos aun más numerosos”. El deseo, la culpa, la angustiada esperanza, la muerte, la distancia del prójimo, las zozobras del cuerpo y las miserias de la inteligencia son algunos de estos abismos de irresistible llamado. El “vasto mundo” de Pierre Jean Jouve está traspasado de un temblor y de un temor en el que se reconoce sin equívocos la moral del cristianismo evangélico. Marcado por una profunda sensibilidad religiosa, templado en la lectura de los místicos, este poeta ve su trabajo como una ascesis dolorosa y una ascensión redentora. “Yo no hubiera escrito jamás una línea —anotó en su Diario— si no creyera en el rol santificador del arte.”

Como varios de sus compañeros de ruta, Jouve vio en las turbadoras revelaciones del psicoanálisis la confirmación de que la verdadera dimensión del hombre permanecía aún oculta. El hombre era esa realidad todavía por venir y la poesía debía trabajar a favor de un revolucionario advenimiento. Escrita en los ardientes años en que las confrontaciones bélicas desgarraban a Europa pero en los que la meditación humanista, los progresos de la ciencia y las agitaciones sociales hacían prever una nueva era para la vida de los hombres, la poesía de Jouve se afirma en la idea de que al arte le corresponde hacer la luz sobre las realidades inconscientes y, por eso mismo, ser el animador de la más profunda transformación humana. Así, pues, el arte debía buscar su legitimidad y su sustento en los abismos pulsionales, en el reconocimiento de que la miseria del hombre está sin embargo traspasado de un impulso redentor; el trabajo del poeta debía ser este impulso. Para una poesía en la que el estilo es el destino, el poeta buscó una escritura libre que en su destrabada fluencia pudiera reproducir los ritmos del inconsciente pero que no fuera la “escritura automática” que habían ensayado los surrealistas, escritura sospechosa de haber entrampado a los poetas en una vana mitología. Entre lo liviano y lo abrupto, la palabra de Jouve fluye según un ritmo de discontinuidades organizando un fraseo en el que los nexos a la vez obstruyen y facilitan el desenvolvimiento de periodos de desigual extensión para crear asociaciones (sintácticas y semánticas) cuya razón profunda ha de buscarse en la profundidad del inconsciente.

El fraseo de la poesía de Pierre Jean Jouve, tan característico y tan revelador, es lo que hemos tratado de reproducir en la versión de los poemas que ahora presentamos. Entre ellos sobresale “Ensueño” (“Songe”), poema que abre la serie de Las bodas (Les Noces), escrita entre 1925 y 1931. De acuerdo con el prólogo que redactó Jean Starobisnki para la edición de 1966 hecha por Gallimard (edición que hemos utilizado), “Las bodas establece la obertura de la obra de Pierre Jean Jouve: es el poema de entrada en poesía, del nacimiento del poeta a su vocación ya en adelante asegurada”.
 



Raúl Dorra




Ensueño

El espíritu del poeta ha recaído por azar
sobre un viejo texto de Eclesiastés:
Allí todo es
vanidad y carrera en pos del viento.


Un instante recuerda ese sol de juventud
Aquél que en tus diez años esplendía
Asombro tú te acuerdas del sol de juventud
Si fijas bien los ojos
Si los entrecierras
Todavía podrías percibirlo
Era rosado
Se enseñoreaba de la mitad del cielo
Entonces tú podías mirarlo cara a cara
Asombro pero qué era tan natural
Tenía ese color
Tenía esa danza ese deseo
Tenía ese calor
Una facilidad extraordinaria
Te amaba
Todo aquello que a veces en medio de tu edad y andando
        sobre el tren en la mañana a lo largo de los bosques
Creíste imaginar
Dentro de ti
Es en el corazón donde persisten los antiguos soles
Puesto que allá él no ha cambiado mira ese sol allá
Pues sí él está allá
Yo he vivido he reinado
Yo he brillado por un sol así de grande
Ay él está muerto
Ay él ha jamás
Estado
Oh este sol te dices
Y sin embargo tu juventud fue desdichada
No es necesario tener el reino de Jerusalén
Cada vida se interroga
                    Cada vida se cuestiona
                                                         Y cada vida espera
Cada hombre hace de nuevo el viaje todo es limitado
          cómo ver más
Pero nosotros hemos inventado las máquinas
Ellas llegaron quebrantando todo perforando el viejo suelo
          poblando este viejo aire
Ondas rayos ejes brillantes
He aquí que mi poder se hizo terrible
Terrible también se ha hecho mi inquietud
Soy inestable
No me estoy quieto
Busco me transformo
No tengo ya mi verdadera edad me entretengo con todo
Pero mi Dios la antigua guerra ha regresado ella poco cambió
La sangre humana tiene apenas un modo de correr
La muerte tiene apenas un paso el mismo paso
         con el que siempre viene hacia mí
Su máscara ha acaso variado es ahora la cera
El espacio es ahora más breve es que mi alma es más nueva
Yo no digo mejor
Yo no osaría

Nos mantenemos lejos de la maceración de la resignación
        pero
El gran culpable sigue siendo nuestro placer
Puesto que la desgracia tendrá necesidad de justificación
        la desgracia es el suelo donde nuestra ciudad se ha
        levantado
Alegría pureza
No te aproximes
Es a propósito de nuestra alegría
Que nuestra vanidad se muestra lamentable
Tan apurados vamos
Tan viejo es nuestro escrúpulo
Sí es con nuestra alegría que temblamos
Hijo degenerado
Entretanto el espíritu suspenso sobre la pesadumbre
         universal
Ha dicho vosotros tenéis vuestros sentidos haced
        que ellos os procuren vuestro goce
Y esto es amargo
Más amargo
Y esto de algún modo en la amargura se acelera
Para nosotros

Juez eterno
De qué poderes goza la estupidez las estrellas
        para la estupidez alumbran
La luz le va tan bien los grandes trenes la llevan por
        doquier
Todas las ciudades son sus asambleas sus placeres
Y el domingo uno ve sus alegrías de familia
Después de la guerra qué glorificación
Del desorden de la liviandad
Todo el mundo está bien vive mejor
Qué grandeza acordada al boxeador
El poeta
Habita aún el quinto piso sufre de viejas hambres
Contempla su muerte futura quisiera ser eterno
No creáis sin embargo que ama la muerte como antaño
El poeta interroga
Va a tientas
Suspira delira
Y la vida piensa sería verdaderamente maravillosa si

El asunto más grande es el morir y de eso no sabemos
        una sola palabra
Aquellos que han pasado no vuelven ya a pasar
Pero yo lo confieso vivo sin inquietud
Ya no creo en aquéllos
Sin comprender los anulo aquéllos están muertos
Oh silencio
Complicidad
Acaso la muerte no sea un asunto en absoluto
        acaso la muerte nada signifique
O por el contrario
Todo tal vez existe para esta sola muerte
        para este gran portal este dichoso puerto
Donde entrará el navío
Pero no puesto que en la dicha yo no creo yo no creo en la
        muerte
En el fondo de mí os lo confieso sé que soy inmortal
        estoy seguro
Vanidad esencial

Joven yo amaba el tiempo
Joven no soportaba yo ser el más joven
Amaba la gramínea cuando de granos se cargaban los
        árboles cuando ellos se extendían como música
Joven amaba a los viejos
Ahora me inclino con mi sombra sobre la otra ladera
        aquella que desciende
Yo ya no sé tantos tiempos he probado
Quizá con la vejez vendrá la calma

Cuánto el hombre desprecia esta boca que adora
Pero él encontró el éxtasis él sin cesar persigue su éxtasis
Vitalidad
El sin cesar pide el olor pide el sabor pide el color
        de cuerpos femeninos
Su elasticidad
Su mentira
Lo que en su nacarada carne castamente se ríe de la muerte
Y luego
Vendrá esa tristeza
Que él reconoce

Cuánto hemos buscado —milagros nosotros somos milagros
Nada
Este mundo era recto infinito helo curvo provocando
        el deslizamiento del uno sobre el otro
La visión del hombre es cada vez más grande
        mas a su espalda hay menos cosas cada vez
El pensamiento es flaco débil inútil una estela brumosa
        como la Vía Láctea
Mientras el mundo es material es extenso es espantoso
        es verdadero como el muro del infierno
El pensamiento sonríe porque acaso va a morir

Estas estrellas contrarias
Ésta que alumbra el fuego y aquélla iluminada por el
        fuego
El que da y la que solicita la acción y el misterio
Éste que impulsa y aquella que incuba están presentes
        siempre a toda hora
El Enviado y la Cazada circulan en el ovoide espacio azul
Pronto enlazados
Ellos forman una larga canción con agudos y graves
Caídas siempre siempre primaveras
Ellos vuelven a partir como llegaron
Siempre la curva que toma forma de ola los agudos
        y graves
He aquí todo
Y el borde del mar el crecimiento del follaje
        la terrestre fanfarria de los montes
No tengáis miedo de vuestra tristeza ella es la mía
Es la nuestra es la suya
Oh grandeza
No tengáis miedo la paz hela aquí la vida la vida es
        admirable
La vida es vana
La vida es admirable la vida es admirable vana

 

(1924)


De Hijos misteriosos (1968)


[Tú que bien conoces...]
Mozart
Magia
[Noble altiva melancolía...]
[El hombre rogaba...]
La prisión
Infiernos
Retorno de cielo
Amarillo
La virginidad que vuelve
[Mi señor]
La energía
Canto de reconocimiento
Canto de reconocimiento (variante)
Cyntia
[La tierra con su ojo gris...]
[¿Quién te ha permitido...?]
[Deja ese cuerpo solitario]



[Tú que bien conoces...]


Tú que bien conoces el acto de llorar
Comprometido en las confusiones del mental dolor
“En medio del camino de tu vida te has encontrado entre
        la selva oscura”
Hijo mío no obstante feliz
Yo te traigo la paz
La paz que tu alma inexplorada contiene profundidad del mar
Las calmas
No turbadas por obsesión de muerte ni siquiera
        rosadas
Y las alegrías que se van hacia el fin de ti mismo
Allá donde es cantada tu alabanza
Y se elevan en paisajes de vida y de calor
Conmigo tu Dios el que habla en lo interior 
       de cada ser
Soy tu Palabra Santa tu Dicha. 


 Mozart


A Ti cuando yo escuchaba tu arco iris de verano:
La dicha comienza ahí a mitad de la altura de los aires
Ahí las espadas de la pesadumbre
De mil efusiones se recubren de nubes y de pájaros.

Por dar placer al día
La hoz dejó una anémona en el prado,
Nostalgia liberada ternura tan amarga
Conoce usted Salzburgo a las seis en verano
Temblor placer una nube se bebe el sol poniente.

Temblor —en Salzburgo en verano
Oh divina alegría tú morirás cautiva oh inventada juventud
Pero un solo día rodea aún estas colinas verdaderas
Ha llovido, fin de tormenta. Oh divina alegría
Apacigua a esa gente que por todo el mundo cierra 
        los ojos en las salas de concierto.


 Magia


Tú eres mi dolor mi miedo mi amor
Oh imaginación
Eres tú mi verdugo oh libro en el que yo traduje
Montaña río pájaro
Mi miseria eres tú oh confesión.
Así hablaba el poeta decaído
Desgarrando su libro en el medio de ciudades humanas
Pero su otra voz colmada de un murmullo de sauces
Respondiole
Oh desgraciado libro oh poema fallido
Error error siempre será de aquel que aún no logró hacerlo.

Oh tú mi último bastión mi fortaleza
Contra el ejército de infieles
Afuera sólo hay ruinas y adentro tú mi lugar mi sagrado 
        recinto.
¿Habría el Demonio errado de verdad en todo lo que quiso? 

Y qué es aquello que el Demonio quiere— 
                                                           Un libro
Respondía su voz a la que un antiguo ciprés solar  iluminaba,
El tuyo el mío o el otro,
Los que fueron escritos por dictado.
Y los pájaros cantaron muchas veces en el cielo. 

Y he aquí que el poeta otra vez esclarecido
Recogió los fragmentos del libro, se hizo ciego de 
        nuevo e invisible
Se quedó sin familia, escribió la palabra la primera 
        palabra del libro.


[Noble altiva melancolía...]


Noble altiva melancolía, altura sonrisa y libertad
Te he al fin encontrado en la ribera de mi corazón
Una tarde en que la mar invade
Regiones montañosas
Una tarde en la que se es más joven que su propia juventud
Una tarde en la que se ha sufrido mucho pero en la que 
        ya nada
Ya nada es vano, ya nada es destinado a la ceniza.


[El hombre rogaba...]


El hombre rogaba y giraba la tierra
Pero él no hablaba al viento, pero él no hablaba al muro
O a la nieve del invierno último—
No te vayas: así rogaba el hombre
Y no estaba seguro de que nada hubiera atrás
Para escuchar—
Un Ángel no obstante replegó sus alas
Porque la hora aún no era venida

 


La prisión


Un hombre estaba preso
Entre malignos muros sofocado
Borrarlos hubiese querido olvidarlos
Los muros llevaban hasta él todo el hastío de las cosas
Los variados monstruos de su pasado
Domesticarlos hubiese querido los monstruos gesticulaban 
        como bestias
Y se acercaban
Y le hablaban
Pronto él no tendría sino el espacio de su cuerpo
Un sudario de piedra
Pronto ellos harían estallar su cuerpo y después el corazón
        de su cuerpo.

Un Ángel sobrevino, apartó las murallas
El sol se vio de nuevo el mundo ilimitado.

 


Infiernos


Es el silo sangrante, la joven Aurora
Búscanse el uno el otro y todos para gozar búscanse 
        y para identificarse
Los Hijos reunidos matan al Padre y he ahí la Fraternidad
Venus surge del mar
Chorreante dura y ataviada de sólo sus cabellos
La fornicación obsede al cielo azul
Y Cristo ha nacido del corazón
De esos negros corazones forma un cortejo de Esposo
El Cristo es muerto nosotros luchamos para siempre.

  


Retorno de cielo


Yo aseguro que ellos desaparecerán: se verá la flor del loto
Brotar del corazón de cada uno de ellos o el clavel 
        o la rosa de Francia,
Los escurrimientos la enorme paz de las estrellas
Pasarán, después será de día
Semejante a una virgen armada así será la luz
¡El retorno!
Y esta vez hemos aquí nacido
Para ser alegres como Titania.

 


Amarillo


Las colinas tienen dulzuras espantosas
Allí mide el transeúnte sus antiguos pecados
¿Quién puede apreciar su vegetación
Y resistir su lascivo movimiento de caderas?
Una incertidumbre desciende con la noche
En el corazón de las propiedades los eucaliptos cantan,
El sol es siempre el mismo en el poniente
Y extenuado el transeúnte ha de mirar
Él ha nacido para mirar siempre el poniente.

 


La virginidad que vuelve


Su seno había crecido en los últimos tiempos
Su cuerpo era nuevo a mis ojos, su alma partió como 
        una loca hacia las nubes
Las pesadeces de su torso no han sido consagradas
Para el amor de hombre y de mujer
¿Sus deseos no vienen de su infancia
Vía Láctea no está acostada ella en la noche sin viento?
He reconocido que estaba segura, su desnudez intacta
Y que su alma era semejante a sus manos y que el agua 
        sobre ella corría para lavarla,
Y que los olores subían y que la luz callaba.
Una voz me aseguró que era del todo virgen
De su dulzura en fin ella estaba encantada.


[Mi señor]


Mi señor
Si prefieres no escuchar ya esta voz que ha cruzado el 
        desierto
Si prefieres sonreír sin tener ya piedad
De estos ramajes invernales que agitan agrios vientos,
De este pecador,
Entonces acaso por amor abandonaría
El atado de lágrimas y el crujido de dientes,
¡Ése será el rayo de luz!


La energía


Es necesario sufrir
Para ti Graciosa Persona de mi Dios
Tú has sudado sangre en el jardín de los olivares nocturnos;
Es necesario hacerse liviano por el sufrimiento en ti
Renunciar al mundo
Como tú renunciaste
Por un acto de sufrimiento liberado ofrecerlo
Y entonces
Como el viejo poeta lo declara
La Energía es la única vida
La Energía es la delicia eterna. 


 


Canto de reconocimiento


Canto de reconocimiento al vasto Mundo
A sus soles y sus aguas, sus asperezas, sus abismos
Y al íntimo corazón en abismos aun más numeroso
Y en agonías, éxtasis
¡Convulsiones terribles, fuerza eterna!
“¡Oh dolor! ¡Oh dolor! El Tiempo devora la vida”
El canto de reconocimiento es también el canto 
        de experiencia
Para todo lo que bajo el cielo debe probar la pasión 
        el movimiento
Lo que debe continuarse engendrarse por la fuerza contraria
Y ningún día podría destruirse, las nieves de antaño 
        no han de fundirse ya
Ningún alma tan pobre que nada haya escuchado
De aquello que la vida quiso decir ninguna sombra
Que no sea explicada por un sol.

Así el poeta sin audiencia hace resonar
El primer canto de alondra
Puesto que Dios no quiso que a la mañana le faltase amor.


Canto de reconocimiento (variante)


Canto de reconocimiento al vasto Mundo
A sus soles y aguas, sus volcanes y abismos
Y al corazón cuyos abismos son aun más ardientes
¡Y sus furores pitios sus fuertes convulsiones!
“¡Oh dolor! ¡Oh dolor! El Tiempo devora la vida.”
Sí el canto de reconocimiento es edad, canto de experiencia
Para todo lo que pacientemente debe probar el rayo del cielo
Continuarse engendrarse por la fuerza contraria
Ningún día pasado está perdido pues las nieves de 
       antaño no se funden
Nadie es tan sordo que no haya comprendido lo que la 
       vida quiso decir,
Y la sombra que siempre tiene detrás el día.


Cyntia


Resplandeciente sobre las domésticas mandíbulas
Ella es el ojo en llamas por el que cuando traiciona
       a la ciudad se aleja el día
Abandonando los negros árboles a los dioses infernales;
Aire frío ella viene a inundar el jardín
Y el olor de los tilos se abalanza
Y el canto de la hierba masacrada y el soplo de la oscuridad:
Cyntia merodea en medio de las grandes copas vacías
Y agota las estrellas
Cuando de eternidades venidas de súbito aparecen
Diez mil legiones de ángeles
Blancos todos sin mácula
Inclinados inmóviles, todos con el ala idéntica mirada
       de perfil
Nubes nubarrones enviados a Cyntia la gran Virgen
¿Qué quieren ellos qué quieren aquí abajo eternizar?


[La tierra con su ojo gris...]


La tierra con su ojo gris mira pasar el cielo
El extraño mensajero que caminando sobre las horas 
       atrae los vivientes ojos
Y los devuelve al interior del alma
Aquel que también pone sobre el palpitante pecho
Del mundo la red de los estallidos y los soplos
Hace resonar la magia
Y con el día se retira, y finalmente
En la majestad del tiempo que se ha tornado negro
Hacia inspiradas profundidades profundamente aléjase
Hacia el alto el muy alto el sublime diminuto punto solitario
Y abre allí sin ruido el abismo de la dulzura
Con la estrella apasionada que calla siempre y mira
Hacia un más lejano
Un más desconocido
Donde podría aparecer el Señor de los Cielos.


[¿Quién te ha permitido...]


¿Quién te ha permitido que dudes del Señor?
Él ha venido
No él no ha venido es verdad él va a venir
Mi Extraña Mirada del Señor
Mi Hijo Esposo mío del Señor
Sobre los grandes los violentos desiertos que para él 
       intento:
Un día aún y mis enemigos se entregan a la fuga.


[Deja ese cuerpo solitario]


Deja ese cuerpo solitario
Espíritu de creación regocijada
Yo soy pesado como el paso del anciano frecuentador 
       de tumbas
Pero mi frente sonríe y saluda
¡Espíritu sin corazón, encantador espíritu!
Deja la tierra en el deseo que quiere desatar tu cintura
¡Impureza! Ve hacia las estaciones claras
Ya tiemblas caro Espíritu
Terrible miedo tienes
¿Es un Esposo acaso lo que buscas?



De Los desiertos 
 
DESIERTOS DESIERTOS ábranse
¡Bellos países bórrense!
Atraviesa atraviesa con silenciosos pasos
El globo matinal del alma.

*

HENCHIDA DE ASOMBRO la célula de mí mismo
Pintada a la cal la muralla de mi secreto
Abro la puerta con mi mano vacía
Un poco de sangre herida hay en la palma.

*

HACIA TI VUELAN , Dios, los cuchillos de la injuria
Tú eres tan bello tú eres tan calmo tú eres tan desnudo.
Avancemos al lado de la injuria, 
                                                   sólo las flores de la ofensa
Henderán el cielo de cartón de los dolores humanos.

*

ESAS DAMAS SEDOSAS de los teatros de plata
No, espirales de pecado, maniquíes de acero
Posan sobre mí, mi Dios, ojos carnales:
Una vez que han quebrado su tejido de vidrio
Ellas devoran el corazón.

*

LA GUERRA EL VINO el tabaco las mujeres
Los hombres el placer el dinero la guerra
Las mujeres las perlas el placer los hombres
Los negocios el oro el vino 
                                           el discordante sol.

*

ES VERDAD YO NO HE JAMÁS jamás jamás rezado
Alega la mujer de grande y dulce talle,
Pero dale mi seno mi juventud mi vientre
Y estará satisfecho.

*

ATRAVIESA DE UN GRITO MI CEREBRO , golondrina 
        de los cuatro dolores
Es hoy la más antigua primavera
En el firmamento gris la cruz gris del convento
Y la tempestad transforma la verdura.

*

QUEMA ESOS CORAZONES de pedernal
Esas almas de aceradas vigas, esos billetes de banco
Esos personajes no tienen verdad, quema sus muñecas
Yo estoy tan bajo mira tú que el cielo sufre ultraje

*

MI NATURALEZA ES EL FUEGO
                                       es cierto es bien cierto
La cosa se consumó
Tus ojos retornaron al interior
Una segunda vista hacia el cielo los habita.

*

ALABADA SEAS PRIMAVERA ya pesada y perfecta
Terrible verano te imagino de regreso
Veo el arroyo blanco bañando las ciudades
Sobre las avenidas está la cruz divina
Y alabada seas ya desfigurada primavera.

*

SOY EL FUEGO
                   ¿Eres el fuego? 
                                           El Ardor
Sí mi naturaleza es fuego y yo te reconozco.
AI alba tú me levantas de mis sueños quebrados
¡Destruye, destruye! 
                                Y yo, yo soy las chispas.

*

CARA IMAGEN ARDIDA
Adiós adiós no me verás ya nunca.

*

EL COLOR DEL MUNDO es cosa de milagro
Se despierta desierto
Una rama frondosa ondula en el vapor
Un día se ven montañas aromáticas
Otro día es la extensión con los navíos.

*

LA CARRETILLA
Estacionada bajo el gran olmo de vida de sol y de nube
Es el más bello canto posible
En honor de Dios esencial

Durante una mañana en la que apenas se distinguen 
         las sombras
Tan claro está, los árboles gigantes
Suspendidos del pezón del cielo malva
Y la carretilla 
                            con el ingenuo espíritu del bosque natural
iluminada abajo y por adentro.

*

MUSLOS, CABELLOS , esta mujer se sumerge
Más lenta que lo natural
Ella está oculta como una rosa bajo el verdín marino

Ella hace para mí una sonrisa de éxtasis
Ella me dirige besos falsos y anormales
Ella flota entre mis animales los peces espejos
Ella tiene piernas de aéreos movimientos.

Ella sorbe, ella besa, ella agota y remueve.
Cuando me hallo quebrado por completo ella remonta el
       vuelo
Torrente de burbujas azuladas
Ella escupe mis recuerdos más preciosos.

*

NO YO MISMO no comprendo más mi poesía
Ni Dios, yo ya no sé no comprendo ya no veo
Y me apoyo en Él y él es pálido y mágico
Un día me mataré para ir más rápido a su encuentro.

*

ALABADO SEAS
Es esto la dulzura.
Las flores han crecido, tienen siete colores
Tres soles en el cielo las calientan noche y día
En lo alto el mundo está azul hasta la oscuridad,
He aquí los arcángeles 
                                abanicando las chimeneas y los techos.

*

A NADA HE RENUNCIADO, esparciré mi sangre
Jesús avanza sobre la inclinada losa de la eternidad
Por cada gota de rocío va escribiendo su nombre
Jesús quien es el sol de los poetas.

*

OH MADRE PATÉTICA es necesario ocultar
Venenosos secretos que pueden ser mortales
Oh blanca madre debemos trascenderte
Y la tierra lo anuncia y de nadie es oída.

*

VER UN UNIVERSO en un grano de arena
Y en una flor silvestre ver el Cielo
Y en la palma de tu mano la Infinitud Sagrada
Y la eternidad en una hora.