Ensueño

El espíritu del poeta ha recaído por azar
sobre un viejo texto de Eclesiastés:
Allí todo es
vanidad y carrera en pos del viento.


Un instante recuerda ese sol de juventud
Aquél que en tus diez años esplendía
Asombro tú te acuerdas del sol de juventud
Si fijas bien los ojos
Si los entrecierras
Todavía podrías percibirlo
Era rosado
Se enseñoreaba de la mitad del cielo
Entonces tú podías mirarlo cara a cara
Asombro pero qué era tan natural
Tenía ese color
Tenía esa danza ese deseo
Tenía ese calor
Una facilidad extraordinaria
Te amaba
Todo aquello que a veces en medio de tu edad y andando
        sobre el tren en la mañana a lo largo de los bosques
Creíste imaginar
Dentro de ti
Es en el corazón donde persisten los antiguos soles
Puesto que allá él no ha cambiado mira ese sol allá
Pues sí él está allá
Yo he vivido he reinado
Yo he brillado por un sol así de grande
Ay él está muerto
Ay él ha jamás
Estado
Oh este sol te dices
Y sin embargo tu juventud fue desdichada
No es necesario tener el reino de Jerusalén
Cada vida se interroga
                    Cada vida se cuestiona
                                                         Y cada vida espera
Cada hombre hace de nuevo el viaje todo es limitado
          cómo ver más
Pero nosotros hemos inventado las máquinas
Ellas llegaron quebrantando todo perforando el viejo suelo
          poblando este viejo aire
Ondas rayos ejes brillantes
He aquí que mi poder se hizo terrible
Terrible también se ha hecho mi inquietud
Soy inestable
No me estoy quieto
Busco me transformo
No tengo ya mi verdadera edad me entretengo con todo
Pero mi Dios la antigua guerra ha regresado ella poco cambió
La sangre humana tiene apenas un modo de correr
La muerte tiene apenas un paso el mismo paso
         con el que siempre viene hacia mí
Su máscara ha acaso variado es ahora la cera
El espacio es ahora más breve es que mi alma es más nueva
Yo no digo mejor
Yo no osaría

Nos mantenemos lejos de la maceración de la resignación
        pero
El gran culpable sigue siendo nuestro placer
Puesto que la desgracia tendrá necesidad de justificación
        la desgracia es el suelo donde nuestra ciudad se ha
        levantado
Alegría pureza
No te aproximes
Es a propósito de nuestra alegría
Que nuestra vanidad se muestra lamentable
Tan apurados vamos
Tan viejo es nuestro escrúpulo
Sí es con nuestra alegría que temblamos
Hijo degenerado
Entretanto el espíritu suspenso sobre la pesadumbre
         universal
Ha dicho vosotros tenéis vuestros sentidos haced
        que ellos os procuren vuestro goce
Y esto es amargo
Más amargo
Y esto de algún modo en la amargura se acelera
Para nosotros

Juez eterno
De qué poderes goza la estupidez las estrellas
        para la estupidez alumbran
La luz le va tan bien los grandes trenes la llevan por
        doquier
Todas las ciudades son sus asambleas sus placeres
Y el domingo uno ve sus alegrías de familia
Después de la guerra qué glorificación
Del desorden de la liviandad
Todo el mundo está bien vive mejor
Qué grandeza acordada al boxeador
El poeta
Habita aún el quinto piso sufre de viejas hambres
Contempla su muerte futura quisiera ser eterno
No creáis sin embargo que ama la muerte como antaño
El poeta interroga
Va a tientas
Suspira delira
Y la vida piensa sería verdaderamente maravillosa si

El asunto más grande es el morir y de eso no sabemos
        una sola palabra
Aquellos que han pasado no vuelven ya a pasar
Pero yo lo confieso vivo sin inquietud
Ya no creo en aquéllos
Sin comprender los anulo aquéllos están muertos
Oh silencio
Complicidad
Acaso la muerte no sea un asunto en absoluto
        acaso la muerte nada signifique
O por el contrario
Todo tal vez existe para esta sola muerte
        para este gran portal este dichoso puerto
Donde entrará el navío
Pero no puesto que en la dicha yo no creo yo no creo en la
        muerte
En el fondo de mí os lo confieso sé que soy inmortal
        estoy seguro
Vanidad esencial

Joven yo amaba el tiempo
Joven no soportaba yo ser el más joven
Amaba la gramínea cuando de granos se cargaban los
        árboles cuando ellos se extendían como música
Joven amaba a los viejos
Ahora me inclino con mi sombra sobre la otra ladera
        aquella que desciende
Yo ya no sé tantos tiempos he probado
Quizá con la vejez vendrá la calma

Cuánto el hombre desprecia esta boca que adora
Pero él encontró el éxtasis él sin cesar persigue su éxtasis
Vitalidad
El sin cesar pide el olor pide el sabor pide el color
        de cuerpos femeninos
Su elasticidad
Su mentira
Lo que en su nacarada carne castamente se ríe de la muerte
Y luego
Vendrá esa tristeza
Que él reconoce

Cuánto hemos buscado —milagros nosotros somos milagros
Nada
Este mundo era recto infinito helo curvo provocando
        el deslizamiento del uno sobre el otro
La visión del hombre es cada vez más grande
        mas a su espalda hay menos cosas cada vez
El pensamiento es flaco débil inútil una estela brumosa
        como la Vía Láctea
Mientras el mundo es material es extenso es espantoso
        es verdadero como el muro del infierno
El pensamiento sonríe porque acaso va a morir

Estas estrellas contrarias
Ésta que alumbra el fuego y aquélla iluminada por el
        fuego
El que da y la que solicita la acción y el misterio
Éste que impulsa y aquella que incuba están presentes
        siempre a toda hora
El Enviado y la Cazada circulan en el ovoide espacio azul
Pronto enlazados
Ellos forman una larga canción con agudos y graves
Caídas siempre siempre primaveras
Ellos vuelven a partir como llegaron
Siempre la curva que toma forma de ola los agudos
        y graves
He aquí todo
Y el borde del mar el crecimiento del follaje
        la terrestre fanfarria de los montes
No tengáis miedo de vuestra tristeza ella es la mía
Es la nuestra es la suya
Oh grandeza
No tengáis miedo la paz hela aquí la vida la vida es
        admirable
La vida es vana
La vida es admirable la vida es admirable vana

 

(1924)