De Hijos misteriosos (1968)


[Tú que bien conoces...]
Mozart
Magia
[Noble altiva melancolía...]
[El hombre rogaba...]
La prisión
Infiernos
Retorno de cielo
Amarillo
La virginidad que vuelve
[Mi señor]
La energía
Canto de reconocimiento
Canto de reconocimiento (variante)
Cyntia
[La tierra con su ojo gris...]
[¿Quién te ha permitido...?]
[Deja ese cuerpo solitario]



[Tú que bien conoces...]


Tú que bien conoces el acto de llorar
Comprometido en las confusiones del mental dolor
“En medio del camino de tu vida te has encontrado entre
        la selva oscura”
Hijo mío no obstante feliz
Yo te traigo la paz
La paz que tu alma inexplorada contiene profundidad del mar
Las calmas
No turbadas por obsesión de muerte ni siquiera
        rosadas
Y las alegrías que se van hacia el fin de ti mismo
Allá donde es cantada tu alabanza
Y se elevan en paisajes de vida y de calor
Conmigo tu Dios el que habla en lo interior 
       de cada ser
Soy tu Palabra Santa tu Dicha. 


 Mozart


A Ti cuando yo escuchaba tu arco iris de verano:
La dicha comienza ahí a mitad de la altura de los aires
Ahí las espadas de la pesadumbre
De mil efusiones se recubren de nubes y de pájaros.

Por dar placer al día
La hoz dejó una anémona en el prado,
Nostalgia liberada ternura tan amarga
Conoce usted Salzburgo a las seis en verano
Temblor placer una nube se bebe el sol poniente.

Temblor —en Salzburgo en verano
Oh divina alegría tú morirás cautiva oh inventada juventud
Pero un solo día rodea aún estas colinas verdaderas
Ha llovido, fin de tormenta. Oh divina alegría
Apacigua a esa gente que por todo el mundo cierra 
        los ojos en las salas de concierto.


 Magia


Tú eres mi dolor mi miedo mi amor
Oh imaginación
Eres tú mi verdugo oh libro en el que yo traduje
Montaña río pájaro
Mi miseria eres tú oh confesión.
Así hablaba el poeta decaído
Desgarrando su libro en el medio de ciudades humanas
Pero su otra voz colmada de un murmullo de sauces
Respondiole
Oh desgraciado libro oh poema fallido
Error error siempre será de aquel que aún no logró hacerlo.

Oh tú mi último bastión mi fortaleza
Contra el ejército de infieles
Afuera sólo hay ruinas y adentro tú mi lugar mi sagrado 
        recinto.
¿Habría el Demonio errado de verdad en todo lo que quiso? 

Y qué es aquello que el Demonio quiere— 
                                                           Un libro
Respondía su voz a la que un antiguo ciprés solar  iluminaba,
El tuyo el mío o el otro,
Los que fueron escritos por dictado.
Y los pájaros cantaron muchas veces en el cielo. 

Y he aquí que el poeta otra vez esclarecido
Recogió los fragmentos del libro, se hizo ciego de 
        nuevo e invisible
Se quedó sin familia, escribió la palabra la primera 
        palabra del libro.


[Noble altiva melancolía...]


Noble altiva melancolía, altura sonrisa y libertad
Te he al fin encontrado en la ribera de mi corazón
Una tarde en que la mar invade
Regiones montañosas
Una tarde en la que se es más joven que su propia juventud
Una tarde en la que se ha sufrido mucho pero en la que 
        ya nada
Ya nada es vano, ya nada es destinado a la ceniza.


[El hombre rogaba...]


El hombre rogaba y giraba la tierra
Pero él no hablaba al viento, pero él no hablaba al muro
O a la nieve del invierno último—
No te vayas: así rogaba el hombre
Y no estaba seguro de que nada hubiera atrás
Para escuchar—
Un Ángel no obstante replegó sus alas
Porque la hora aún no era venida

 


La prisión


Un hombre estaba preso
Entre malignos muros sofocado
Borrarlos hubiese querido olvidarlos
Los muros llevaban hasta él todo el hastío de las cosas
Los variados monstruos de su pasado
Domesticarlos hubiese querido los monstruos gesticulaban 
        como bestias
Y se acercaban
Y le hablaban
Pronto él no tendría sino el espacio de su cuerpo
Un sudario de piedra
Pronto ellos harían estallar su cuerpo y después el corazón
        de su cuerpo.

Un Ángel sobrevino, apartó las murallas
El sol se vio de nuevo el mundo ilimitado.

 


Infiernos


Es el silo sangrante, la joven Aurora
Búscanse el uno el otro y todos para gozar búscanse 
        y para identificarse
Los Hijos reunidos matan al Padre y he ahí la Fraternidad
Venus surge del mar
Chorreante dura y ataviada de sólo sus cabellos
La fornicación obsede al cielo azul
Y Cristo ha nacido del corazón
De esos negros corazones forma un cortejo de Esposo
El Cristo es muerto nosotros luchamos para siempre.

  


Retorno de cielo


Yo aseguro que ellos desaparecerán: se verá la flor del loto
Brotar del corazón de cada uno de ellos o el clavel 
        o la rosa de Francia,
Los escurrimientos la enorme paz de las estrellas
Pasarán, después será de día
Semejante a una virgen armada así será la luz
¡El retorno!
Y esta vez hemos aquí nacido
Para ser alegres como Titania.

 


Amarillo


Las colinas tienen dulzuras espantosas
Allí mide el transeúnte sus antiguos pecados
¿Quién puede apreciar su vegetación
Y resistir su lascivo movimiento de caderas?
Una incertidumbre desciende con la noche
En el corazón de las propiedades los eucaliptos cantan,
El sol es siempre el mismo en el poniente
Y extenuado el transeúnte ha de mirar
Él ha nacido para mirar siempre el poniente.

 


La virginidad que vuelve


Su seno había crecido en los últimos tiempos
Su cuerpo era nuevo a mis ojos, su alma partió como 
        una loca hacia las nubes
Las pesadeces de su torso no han sido consagradas
Para el amor de hombre y de mujer
¿Sus deseos no vienen de su infancia
Vía Láctea no está acostada ella en la noche sin viento?
He reconocido que estaba segura, su desnudez intacta
Y que su alma era semejante a sus manos y que el agua 
        sobre ella corría para lavarla,
Y que los olores subían y que la luz callaba.
Una voz me aseguró que era del todo virgen
De su dulzura en fin ella estaba encantada.


[Mi señor]


Mi señor
Si prefieres no escuchar ya esta voz que ha cruzado el 
        desierto
Si prefieres sonreír sin tener ya piedad
De estos ramajes invernales que agitan agrios vientos,
De este pecador,
Entonces acaso por amor abandonaría
El atado de lágrimas y el crujido de dientes,
¡Ése será el rayo de luz!


La energía


Es necesario sufrir
Para ti Graciosa Persona de mi Dios
Tú has sudado sangre en el jardín de los olivares nocturnos;
Es necesario hacerse liviano por el sufrimiento en ti
Renunciar al mundo
Como tú renunciaste
Por un acto de sufrimiento liberado ofrecerlo
Y entonces
Como el viejo poeta lo declara
La Energía es la única vida
La Energía es la delicia eterna. 


 


Canto de reconocimiento


Canto de reconocimiento al vasto Mundo
A sus soles y sus aguas, sus asperezas, sus abismos
Y al íntimo corazón en abismos aun más numeroso
Y en agonías, éxtasis
¡Convulsiones terribles, fuerza eterna!
“¡Oh dolor! ¡Oh dolor! El Tiempo devora la vida”
El canto de reconocimiento es también el canto 
        de experiencia
Para todo lo que bajo el cielo debe probar la pasión 
        el movimiento
Lo que debe continuarse engendrarse por la fuerza contraria
Y ningún día podría destruirse, las nieves de antaño 
        no han de fundirse ya
Ningún alma tan pobre que nada haya escuchado
De aquello que la vida quiso decir ninguna sombra
Que no sea explicada por un sol.

Así el poeta sin audiencia hace resonar
El primer canto de alondra
Puesto que Dios no quiso que a la mañana le faltase amor.


Canto de reconocimiento (variante)


Canto de reconocimiento al vasto Mundo
A sus soles y aguas, sus volcanes y abismos
Y al corazón cuyos abismos son aun más ardientes
¡Y sus furores pitios sus fuertes convulsiones!
“¡Oh dolor! ¡Oh dolor! El Tiempo devora la vida.”
Sí el canto de reconocimiento es edad, canto de experiencia
Para todo lo que pacientemente debe probar el rayo del cielo
Continuarse engendrarse por la fuerza contraria
Ningún día pasado está perdido pues las nieves de 
       antaño no se funden
Nadie es tan sordo que no haya comprendido lo que la 
       vida quiso decir,
Y la sombra que siempre tiene detrás el día.


Cyntia


Resplandeciente sobre las domésticas mandíbulas
Ella es el ojo en llamas por el que cuando traiciona
       a la ciudad se aleja el día
Abandonando los negros árboles a los dioses infernales;
Aire frío ella viene a inundar el jardín
Y el olor de los tilos se abalanza
Y el canto de la hierba masacrada y el soplo de la oscuridad:
Cyntia merodea en medio de las grandes copas vacías
Y agota las estrellas
Cuando de eternidades venidas de súbito aparecen
Diez mil legiones de ángeles
Blancos todos sin mácula
Inclinados inmóviles, todos con el ala idéntica mirada
       de perfil
Nubes nubarrones enviados a Cyntia la gran Virgen
¿Qué quieren ellos qué quieren aquí abajo eternizar?


[La tierra con su ojo gris...]


La tierra con su ojo gris mira pasar el cielo
El extraño mensajero que caminando sobre las horas 
       atrae los vivientes ojos
Y los devuelve al interior del alma
Aquel que también pone sobre el palpitante pecho
Del mundo la red de los estallidos y los soplos
Hace resonar la magia
Y con el día se retira, y finalmente
En la majestad del tiempo que se ha tornado negro
Hacia inspiradas profundidades profundamente aléjase
Hacia el alto el muy alto el sublime diminuto punto solitario
Y abre allí sin ruido el abismo de la dulzura
Con la estrella apasionada que calla siempre y mira
Hacia un más lejano
Un más desconocido
Donde podría aparecer el Señor de los Cielos.


[¿Quién te ha permitido...]


¿Quién te ha permitido que dudes del Señor?
Él ha venido
No él no ha venido es verdad él va a venir
Mi Extraña Mirada del Señor
Mi Hijo Esposo mío del Señor
Sobre los grandes los violentos desiertos que para él 
       intento:
Un día aún y mis enemigos se entregan a la fuga.


[Deja ese cuerpo solitario]


Deja ese cuerpo solitario
Espíritu de creación regocijada
Yo soy pesado como el paso del anciano frecuentador 
       de tumbas
Pero mi frente sonríe y saluda
¡Espíritu sin corazón, encantador espíritu!
Deja la tierra en el deseo que quiere desatar tu cintura
¡Impureza! Ve hacia las estaciones claras
Ya tiemblas caro Espíritu
Terrible miedo tienes
¿Es un Esposo acaso lo que buscas?