La bendición de las mujeres
 

Caminas bajo tus mujeres
Y con frecuencia sonríes nerviosamente:
Aterradores son los días por venir.
La amapola se marchita, pálida, en el seto.

Tan hermoso como tu vientre hinchado,
El vino madura, se dora, en la colina.
El espejo de un estanque brilla a la distancia.
Y la guadaña tintinea sobre los campos.

El rocío entre los arbustos.
Siguen cayendo las hojas escarlata.
Para recibir a su amada esposa,
A ti se aproxima un moro, moreno y rudo.