Sé misericordioso con el donador rico

Un viejo refrán dice:
“La caridad es una plegaria de indulgencia.”
Ciegos limosneros de fruta—
la tierra es más rica
de lo que enseñan en la milicia femenina auxiliar,

tan abundante —les digo
que no cuenta
las gotas de lluvia...
Pero ustedes han intentado contar
los rayos del sol...
pertrechados con cestas de mimbre y costales
han cosechado los frutos caídos.
Orgullosos y sentimentales, babeando,
salieron por la fina puerta del jardín
para humillar al patio interior

El día de ayer fue misericordioso.
El día de hoy es una caridad
que al mismo tiempo
acaricia y rasguña
para resguardar la flor
de la brillante cultura de occidente:
¡la fiel belleza del sufrimiento!
Y para asegurar la mermelada de la sociedad
a los callados menesterosos de la tierra
—¡y para absolver al donador rico!