El palo en la carne

Estoy perdido en otro ser —vivo una mañana recién nacida.
Mujeriego. El suelo del bosque. El palo en la carne
    y aún así descarnado.
Beso una brizna de hierba. Huele igual que cuando los niños
la sostienen en sus manos y la soplan como chirimía.
Mi deseo azul es un pájaro enamorado que despierta
    de pronto,
vuela desde las silenciosas sombras del bosque. Sube y cae—
encuentra al sol cenital.