Jardín de sílice

 

Si tanto falta es que nada tuvimos.
Gabriela Mistral

 

Ahora
hay que pagar la consumición del tiempo,
sin demora,
gastado el arrebato
en andar por un jardín de sílice.
Aramos otra vez el mismo surco
para fertilidad de la desdicha,
y la letra,
el silencio
van entrando con sangre.

Años vendrán para pacer palabras
como pastos oscuros,
echar a arder pequeñas salamandras,
todos los exorcismos,
apenas memoriales donde hubo un aire libre,
ya no lugar común,
que nadie
en el miedo de las encrucijadas
sueña o lee.

Vagos vagones cruzan
hacia
un pasado que pulveriza las raíces,
que alisa el luto y nos despide.