Estilo

 

Pasa el vértigo de ajenas
corporaciones emplumadas
para fiestas o iras de la selva.
Pasa el dialecto.
En tanto, el hilván hondo
de la lengua lee

en jazmín diminuto o en arena,
deja el hervor tentante
e imagina las simples,
que relucen,
espumas de la última ola.

Y se encaja otra vez
en el cóndilo,
en lo exacto
de la fatalidad.