De Sonetos a Gelsomina


¿Ya?

La tarde apenas 
Riesgos del equilibrista





¿Ya?
 
Angkor dormido en su profunda selva,
Chartres de luz extática y divina,
esa otra catedral de Palestrina,
Volver
y Cuesta abajo y Madreselva,

el ruiseñor de Keats, la enajenada
canción de Gretchen arrullando al hijo,
el libro insomne en que Jesús nos dijo:
“no he venido a traer paz, sino espada”,

el libro capital donde el proyecto
vive de un mundo nuevo y de otro modo,
dudoso Hamlet y Macbeth abyecto,

Bach y Beethoven y los Beatles... Todo
cuanto has fraguado, mi antropoide erecto,
¿habrá, tan pronto, de envidiar al lodo?

La tarde apenas

 

La tarde apenas entra a la callada
casa, con paso tímido que ignora
el frío y la nostalgia de esta hora
nebulosa que suena a madrugada.

Afuera el viento anima la pesada
fronda, pasan los autos, enamora
el pájaro fundido a la sonora
ronda de niños bajo la enramada.

Entre el rumor cansado que la hermana
mueve junto al hogar, papá ha callado
como s entrarán los futuros días.

Hay un ladrón que fuerza una ventana
abierta. Ya no estás a nuestro lado,
mamá, ni alzas tu luz, como solías.

agosto de 1985

 


Riesgos del equilibrista
 
Yo pronto moriré, yo me iré pronto.
Es una idea que he tenido siempre.
Este junio tal vez será diciembre.
Sobre la cuerda no haré más el Tonto.

No andaré mucho más sobre este hilo
que me levanta de la tierra hambrienta,
lejos, tan lejos de su lid sangrienta,
como sobre un alado y cauto filo.

¿Cómo podrá el funámbulo un asilo
cavarse en aire, eterno, de manera
que sobre el hilo nazca, viva y muera?

Mas aquellos que van entre la guerra
de abajo, también marchan sobre un hilo,
y con igual traspié caerán a tierra.