De Vencer a la blancura

 
 
Teoría del oso
Última noche en Coyoacán

 
 
Teoría del oso
 

 

Contra mí mismo peleo.
Defiéndame Dios de mí.

Cristóbal de Castilleja

I

Sumergido en lo más hondo de esta página, tiene la seguridad de la cobra en el desierto. Fiel guerrero del olvido, pisotea el gozo del último pinar estremecido por el viento. Emerge al fin, fatigado del odio en bruto que es él mismo, el hambre desnuda, los colmillos prestos. Nadie como él es omnívoro. Mastica el plomo de los lápices y bebe tinta a mares, llevándose en los belfos restos de teclas y de cintas. Se aleja eructando puntos suspensivos; deja en su camino los excrementos de tropos nunca usados. Pero aun la bestia tiene rasgos de nobleza: deja sobre el escritorio la goma de borrar.

 


Última noche en Coyoacán
 


A Concha Méndez

Enamorado siempre
y más que nunca vivo, andaría como de paso,
al fin fantasmas de un mundo más ajeno
que las propias piedras que pisaba.
Pediría permiso al viento,
su venia a la estación en turno,
mas no esperaría a que la noche
de racimos cargados de perfume,
de gritos infantiles y buñuelos lejanos
invadiera por completo esa otra noche
que sólo transita en ciertos hombres.

Lo dicen sin miedo estas higueras
y estos muros que prolongan su blancura
más allá del alma y la mirada:
amaba la quietud de esta plaza
porque en ella podía verse
en rostro de otros hombres
que en silencio le devolvían la soledad,
como quien por la mañana devuelve buenos días
y sabe que recién empieza la mentira.

Abría un periódico,
leía a la luz de un farol noticias
que hubieran nutrido o halagado a otros.
Ignoraba la noche bulliciosa,
la que obliga a refugiarse en otro cuerpo.
Él quizás esperaba la otra noche,
aquella en la que nombre y tiempo se confunden.

Creyó firmar sobre arena o sobre el viento,
seguro de que el mar en el crepúsculo
roba todas las huellas y los besos.
Pero la arena no olvidó sus letras
ni el viento olvida a quien ciñó su cuerpo.
Por eso sopla, esbelto y doliente, entre sus ramas,
llevando en cada hoja
la sílaba de un nombre:

Luis Cernuda.