A no ser

 

Está escrito lo que nos espera
y no hay por qué nombrarlo.

A qué sumar preguntas
por la suerte de los húmeros.

Lo que sigue es siempre una ceniza:
más prismas de polvo:
otro modo de la tierra.

El estado de esa materia
deslumbra por su ausencia:
el hueco de un espacio en el espacio:
la trayectoria de la rosa en apertura:
el pasaje de la forma pura en su devoración de luz.

El Gran Gozne
de esa Puerta
sería el Gran Goce
(negarlo es el Asesinato
entendido como una de las malas artes).

Nada aumenta
el jadeo de una extenuación definitiva
ni patente alguna a las tautologías:
fin de pozo:
detrás del terminar sólo hay terminar
salvo que se quiera morigerar
(a la postre)
con algo en sepia o tinta china.

Dejémoslo hasta ahí.


De Alisios, inédito