Cantos

 

I

Oh, si nuestros ancestros fuésemos.
Un grumo de moco en una ciénaga tibia.
Vida y muerte, fecundación y parto
saldrán de nuestras linfas mudas.

Una hoja de alga o una colina de dunas,
por el viento moldeada y pesada en la base.
Ya una cabeza de libélula, un ala de gaviota
sería demasiado y mucho sufrir.

II

Desprecian todo los amantes, los burlones,
toda desesperación, nostalgia, y a quien espera.
Somos dioses dolorosamente contaminados
y empero, el pensar nos lleva a Dios a menudo.

La tierna bahía. El oscuro sueño de los bosques.
Las estrellas, flores de nieve enormes y pesadas.
Las panteras saltan calladas entre los árboles.
Todo es orilla. Eterno llama el mar...