Turín

 

"Camino con las suelas rotas",
escribía ese gran genio mundial
en su última carta... Después lleváronle
a Jena... Psiquiatría.

No se puede ningún libro comprar,
los lee sentado en las bibliotecas...
Apuntes, correr por los fiambres...
esos eran los días de Turín.

Mientras la noble podredumbre de Europa
de Pau, de Bayreuth y de Epson mamaba,
él abrazaba dos caballos de una carroza
hasta que el hostelero a la casa lo arrastró.