Solitario como nunca

 

Solitario como nunca en agosto:
plenitud de la hora; por la tierra
los incendios del rojo y el oro,
¿pero dónde está el placer de tus jardines?

Los lagos claros, los cielos tenues,
los campos puros y relucientes,
¿pero dónde están victorias y sus pruebas
del reino al que representas?

Donde todo por dicha se justifica
y se cambian la vista y la promesa
del aroma del vino y de las cosas,
tú oficias la desdicha y al espíritu sirves.