El joven Hebbel

 

Talla y modela: el ágil escalpelo
en una delicada y mórbida mano.
Golpeo con la frente el bloque de mármol
para darle forma,
mis manos trabajan en pan.

Ahora estoy muy lejos.
¡Pero quiero devenir en Yo!
Llevo en lo hondo de mi sangre
uno que grita haber creado
cielos divinos y tierras humanas.

Mi madre es una mujer tan pobre
que reirían de sólo verla,
vivimos en un estrecho rincón
al extremo del pueblo.

Mi juventud me es como una costra:
una herida debajo,
que diariamente sangra.
Por eso estoy desfigurado.

Sueño no necesito.
Comida sólo la necesaria para no morir.
Inexorable es la lucha,
y está el mundo lleno de puntas de espadas.
De mi corazón todos hambre tienen.
A todas debo, desarmado,
en mi sangre fundirlas.