Reseña de los hospitales de ultramar

 

Al alba guardaban las grandes jaulas con aves.
Historia de la Medicina en las Indias Orientales
Van der Hoyster, 1735

Los altos muros grises elevaban su fábrica contra el cielo, anunciando la presencia consoladora de aquellos edificios hechos al dolor y antesala de la muerte.
Comentarios Médicos de las Indias
Juan de Málaga, 1726

Músicos, bailarines, actores y rameras vivían de las rentas de aquellos Hospitales y creaban y recreaban la maravilla de sus fantasías en las capillas y salones de los mismos.
Historiae Institutionibus Benefitientiae
Pietro Marteloni, 1789.

 

Los siguientes fragmentos pertenecen a un ciclo de relatos y alusiones tejidos por Maqroll el Gaviero en la vejez de sus años, cuando el tema de la enfermedad y de la muerte rondaba sus días y ocupaba buena parte de sus noches, largas de insomnio y visitadas de recuerdos.

Con el nombre de Hospitales de Ultramar cubría el Gaviero una amplia teoría de males, angustias, días en blanco en espera de nada, vergüenzas de la carne, faltas de amistad, deudas nunca pagadas, semanas de hospital en tierras desconocidas curando los efectos de largas navegaciones por aguas emponzoñadas y climas malignos, fiebres de la infancia, en fin, todos esos pasos que da el hombre usándose para la muerte, gastando sus fuerzas y bienes para llegar a la tumba y terminar encogido en la ojera de su propio desperdicio. Esos eran para él sus Hospitales de Ultramar