Fragmentos eliminados


1*

Grande, alto, fuerte, de enorme músculo encendido,
el día se levanta y alza la mano en busca del rostro del
Señor.
No hacen un día todas las vidas de los hombres.
Ni todas las guerras juntas hacen tanta lucha.
Es triste el hombre vivo que ensaya el pobre aliento
en su pierna, en su caballo, en su mujer.
Ni todas las piernas del mundo hacen la carrera del día,
ni todos los caballos pueden arrastrar un ayer.
Pero este día arrastra al otro y al otro día,
perfectos y redondos modelos del trabajo del sol
ante el hombre de manos inútiles que ha dejado escapar
el milagro,
ante las barbas del hombre el brazo del día se alza día a día
hasta tocar las barbas del Señor.
¡Las espantosas barbas del Señor!

 

2**

Dicen que vais a la guerra.
¡Qué vais a ir!
Dicen que partís al alba.
¡Qué vais a partir!
Dicen que sois fuertes, dicen que sois altos,
dicen que vais a luchar.
Dicen que anheláis la lucha.
¡Qué va!

Dicen que daréis la sangre
además
de viejos tubos de dentífrico y de jabón de afeitar.

Dicen que vais a acabar
con el hambre de los pueblos,
pero después de cenar.

Dicen que pondréis las cosas
en su lugar,
pero hay mucho lugar sin cosas y muchas cosas sin lugar.
Os esperan esas cosas
enfurecidas, allá;
¿y vais a partir? ¡Qué va!
Allá sólo el bronce tiembla
y lo hace para cantar.
¡Y vosotros, ya tembláis!
Tembláis de miedo a morir,
y dicen que vais a la guerra...
¡Qué vais a ir!

 

1 (Este fragmento inicial fue publicado por primera vez en el suplemento La Prensa Literaria, Managua, Nicaragua, 5 de diciembre de 1965.)

2 (Este otro fragmento fue recogido por Luis Alberto Cabrales en su libro: Política de Estados Unidos y poesía de Hispanoamérica. Managua, Publicaciones del Ministerio de Educación Pública, 1958.)